En América Latina casi no existen estudios cuantitativos y comparados sobre esto. Por eso producimos datos originales, que pueden ser comparados con otras mediciones.
Cómo la posición de clase influye en las percepciones del conflicto.
Si estar afiliado/a a un sindicato cambia la forma en que se percibe el conflicto dentro y fuera del lugar de trabajo.
El conflicto social (tensiones en el trabajo, responsabilidad por el desempleo y la inflación) y el conflicto político (políticas redistributivas, derechos laborales, rol del Estado).
Representan modelos laborales divergentes, lo que permite una comparación especialmente reveladora.
Modelo altamente descentralizado, con negociación colectiva a nivel de empresa.
Sistema corporativista, con negociación colectiva sectorial centralizada y representación sindical exclusiva por rama («personería gremial»).
Esta divergencia permite examinar no solo si existen diferencias entre ambos países, sino también cómo un mismo fenómeno —como estar afiliado a un sindicato— puede producir efectos distintos según el contexto institucional en que ocurre.
Quienes pertenecen a la clase trabajadora o están sindicalizados/as perciben más conflicto laboral y apoyan más la redistribución que quienes son empresarios/gerentes o no están sindicalizados/as.
En Chile, con relaciones laborales descentralizadas y sindicatos más débiles, esperamos más conflicto social percibido. En Argentina, con sindicatos fuertes, esperamos más polarización política.
Dentro de cada país, más conflicto en las ramas con mayor tradición sindical (industria y transporte en Argentina; minería y transporte en Chile) y menos en las menos organizadas, como la agricultura.
Aplicada en Chile (2024–2025) y Argentina (2025), con datos abiertos.